Vender más dólares o subir tasas de interés, la disyuntiva del Banco de México

El Banco de México tiene una disyuntiva para contener la debacle del peso, moneda que inició el año en 21 pesos por dólar y en solamente quince días ya tocó las 22 unidades; si las cosas siguen así, los 25 pesos que se pronosticaban para el cierre de año, se alcanzarán mucho antes de lo previsto. Con todas sus consecuencias.

Este martes se supo que la participación de Banco de México la semana pasada en el mercado de cambios nacional para apoyar al peso, nos costó 2 mil millones de dólares, con cargo a las reservas internacionales; es un ritmo difícil de aguantar.

La mala noticia es que ya se encuentra a la vista la unción de Donald Trump como presidente número 45 de la nación más poderosa del mundo; si como candidato y presidente electo ha puesto de cabeza a la economía mexicana, será de pronóstico reservado lo que puede hacer como presidente en funciones.

La otra mala noticia es que la primera reunión del Banco de la Reserva Federal (Fed), el Banco Central de Estados Unidos, será hasta el próximo martes 31 de enero, faltan muchos días y el peso está envuelto en una vorágine depreciatoria; en estos tiempos, literal, “el tiempo es oro”.

Las opciones para Banxico solamente son dos: o sigue vendiendo más dólares en el mercado de cambios para ver si en algún momento se detiene el desplome de nuestra moneda, o da un golpe de timón y decreta un fuerte aumento en la tasa de referencia.

Sin afán de especular, y debido a que ya mencionamos que al ritmo actual la venta de dólares de las reservas internacionales nos dejarían sin esos activos en Banxico dentro de algunos meses, es muy factible que en breve el Banco de México suba la tasa de interés, y lo haga de forma considerable, no menos de tres cuartos de punto porcentual, 75 puntos base.

Así, la tasa objetivo de Banxico pasaría de un nivel actual de 5.75 por ciento, a cuando menos 6.50 por ciento. Sin embargo, el ajuste podría ser mayor.

De confirmarse dicha expectativa, e incluso aunque no se confirme ahora pero se mantengan las mismas condiciones de volatilidad en los mercados, el escenario de tasas de interés e inflación se habrá trastocado, respecto al que se manejaba al cierre de 2016.

No habría terminado el primer mes del año y ya tendría que ajustarse todo en materia económico-financiera.

Si la expectativa era de que la tasa objetivo de Banxico rondaría 8 por ciento al cierre del año, ahora ésta se ubicaría en niveles cercanos al doble dígito. Todo un ajuste, un escenario que no se esperaba hasta hace algunos meses.

Una mala noticia adicional es que al Banco de México se le acaban los efectos positivos de la retórica, “estamos observando de cerca al mercado”, una frase que ya se volvió un lugar común y que a los mercados no les inquieta en lo absoluto.

Por si algo faltara, no se sabe hasta qué punto Agustín Carstens tome decisiones. Como sabemos, en junio próximo termina su mandato, producto de la renuncia que le presentara al presidente en diciembre pasado. El peso está golpeado por todos lados.

Con la posibilidad de que Carstens ya solamente sea una figura decorativa en Banxico, ¿qué tanto es un factor de impacto para el peso?, recordemos que los mercados también ubican figuras dentro de los bancos centrales.

En sieforeretiro reiteramos lo que mencionamos cuando Trump era un simple aspirante más a la casa Blanca: “Basta que sea candidato para que se muevan los mercados; si gana, las presiones para México serán mayores, pero todavía menores a las que habrá cuando tome posesión y se instale en la Casa Blanca”.

Autor: Antonio Sandoval

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