El riesgo del olvido económico en México

Antonio Sandoval, analista financiero, eperto en sistemas de pensiones y mercados financieros

Los mexicanos tenemos un enemigo común, el malísimo de Donald Trump; bajo su presidencia seguramente a México le irá mal, o cuando menos cambiarán las condiciones bajo las cuales se regían las relaciones binacionales.

Los medios cacarean la supuesta «gran unidad» del país en torno al presidente o sus autoridades, en la lucha contra el mal. Para hacer más sensible a la sociedad, este lunes el presidente Peña se trasladó al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México para «recibir» a migrantes y decirles que éste es su país, que es una nación de oportunidades y que el gobierno siempre está del lado de sus gobernados, luego entonces nos preguntaríamos, ¿porqué se fueron esos mexicanos ingratos?

El próximo domingo 12 de febrero habrá manifestaciones a todo lo largo y ancho del país para que el país demuestre su repudio al inquilino de la Casa Blanca, una gran muestra de unidad nacional, dicen quienes observan  el acontecer nacional. Sin olvidar la firma del pacto, reloaded de la década de los ochenta del siglo pasado.

Todo eso y mucho más está perfecto, todo será seguramente benéfico y sí, muy posiblemente veremos manifestaciones de unidad nacional que pocas veces se observan.

¿Y?, qué sigue después, con un poco de suerte ese hombre del mal apellidado Trump se irá en cuatro años, ojalá en menos, y ya con muy mala suerte tendremos que soportarlo 8 años más. Pero México seguirá, la pregunta es: ¿cómo seguiremos?

Parece que se nos olvida que tenemos un clima de violencia inusitado, que miles de mexicanos han muerto en los años recientes por esa causa. También hemos dejado de lado que el país no crece, o lo hace a tasas verdaderamente insuficientes. Para 2017 la expectativa del PIB no llega ni siquiera a 2%, mientras que para 2018 sería de apenas 2.3% en el mejor de los casos.

Lejos quedará la promesa de este gobierno de crecer a tasas de 5% al final de su periodo, un fracaso más. En las próximas elecciones si los candidatos presidenciales, del partido que sea, son un poco inteligentes, no tendrán en su discurso como tema principal el del crecimiento económico, los análisis los van a despedazar enseguida, y la dura realidad pondrá más en ridículo a quien gane.

Eso sin hablar de muchísimos más temas de relevancia nacional, no tocamos para nada el gravísimo problema de corrupción que tiene este país, enraizad0 en un México que se niega a reconocer y actuar en ese sentido, la corrupción se practica desde las más bajas esferas sociales hasta las cúpulas de todo tipo, es aunque muchos les duele reconocerlo parte del ADN de la sociedad mexicana.

Y ni hablar de la bola de nieve que se gesta en el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), que con una tasa de aportación ridícula de hace 60 años nos llevará a una crisis de dimensiones desconocidas.

México corre el riesgo de caer en el olvido económico. La coyuntura del factor Trump es un riesgo real, innegable, que debe atenderse, pero eso nos lleva a vivir el hoy y el ahora y nos aleja de la atención que también debemos ponerle a otros graves problemas nacionales que no se deben dejar de lado por ninguna razón.

Nos puede pasar lo mismo que en otras ocasiones: Cuando despertemos el dinosaurio seguirá ahí.

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