¿Porqué tendrían que seguirse leyendo los diarios en papel?, Reflexiones sobre el futuro de los impresos

Antecedentes
Hasta el año 2007 la tendencia de crecimiento y posicionamiento de los medios digitales de información (periódicos y/o portales informativos) era ascendente pero lenta, todo apuntaba a una transición más prolongada que le daría el tiempo necesario a los medios clásicos ya instalados para reconvertirse, especialmente a los impresos.
Pero, la crisis financiera de 2008 detonó la transición, los medios digitales tomaron un papel preponderante en la información, la inmediatez con la que se conocieron los datos de los mercados financieros, las declaraciones de los involucrados y los efectos sobre la economía, dejó en claro el camino: los medios digitales llegaban para instalarse definitivamente y sus contrapartes escritas tendrían que evaluar tarde o temprano su conversión para tratar de sobrevivir en un mundo diferente al que habían nacido la inmensa mayoría.

El caso de El País, la desaparición de The Independent de los puestos de periódicos y el proyecto de transformación del NYT
La realidad ya es inobjetable, grandes y clásicos cabezales han marcado la pauta al reconocerlo, sin que ello signifique la inminencia de un cambio por el todo o nada. Es decir, ni en el mundo industrializado ni en ninguna otra parte del planeta los medios informativos escritos deben desaparecer y convertirse en portales, bajo el riesgo de su quiebra financiera, aquellos que así lo han hecho es porque tratan de adelantarse de una vez por todas al futuro.
Lo que sí reconocen periódicos como El País, New York Times, O´Globo, The Independent y The Guardian, es que llegó el momento de iniciar la transición, ¿hacia dónde?
La pregunta no tiene respuesta contundente por el momento; en 2016 el mandamás de El País, Antonio Caño, anunció el inicio de las acciones para volver a ese periódico un “medio esencialmente digital”, al momento que reconoció el cambio en los hábitos de lectura en España y el resto del mundo.
Sin embargo, el directivo dijo desconocer si en algún momento, con el paso de los años, El País desaparecerá por completo de los quioscos (puestos de periódicos en España), si habría una convivencia final entre ambas plataformas o si se llegaría a un modelo de negocio diferente de los que hoy conocemos.
En Inglaterra un diario fue más radical, con poco más de 25 años de historia The Independent dejó de circular en su versión escrita a principios del año argumentando que el cambio en la era digital era inminente y que ya se observaba un impacto sustancial en su tiraje. Más recientemente, otro ícono de los medios periodísticos, el New York Times, anunció un plan de transformación que pretende llevar al medio a ser también “eminentemente digital” como lo anticipara El País. Sin embargo, en su caso considera que el impreso se mantendrá por mucho tiempo, no dicen cuánto, como un referente para los hombres de negocio de Estados Unidos y del mundo.
El New York Times sí anticipa que de acuerdo con sus estudios, proyecciones y visiones de expertos, la era de los diarios escritos no pasará, señala que el destino depara un futuro en el que la mayoría de los medios se consolidarán en diversas plataformas y que por medio de éstas atenderán a sus diversos segmentos de clientela.

La convivencia entre lo digital y lo impreso, la era de las multiplataformas
Las proyecciones del New York Times parecen encontrar eco en diversos estudios y análisis que han surgido en los meses recientes en Europa, Asia y Estados Unidos.
Concretamente, los análisis señalan que los medios de comunicación, especialmente los diarios, han pasado por un periodo de impacto en el que muchos han desaparecido al no adaptarse a las nuevas condiciones, los que permanecen deben hacerlo a la brevedad y que el futuro de los medios no es lo absolutamente digital, ni mucho menos lo plenamente impreso, sino que está en curso la “era de las multiplataformas”.
Es decir, un medio de comunicación, concretamente un periódico, deberá contar con diversos canales de información, comunicación y ventas, algo así como una especia de departamentos y/o secciones en las que se califique a las audiencias y se ataquen los diversos mercados, se generen nuevos clientes y se destinen recursos de acuerdo con las necesidades de cada línea de negocio.
Por poner un ejemplo burdo, algo así como lo hecho por McDonalds en su momento: la Big Burger dirigida a gente joven, la cajita feliz para sus clientes pequeños y que serán los grandes consumidores del futuro (el éxito fue tal que de hecho por temporadas y de acuerdo a las promociones ya son los mayores consumidores, pero no los que pagan); etcétera.
Así es como se visualiza el negocio futuro de los medios de comunicación, especialmente los periódicos, las diversas audiencias deben ser atendidas pensando en sus necesidades presentes y futuras.
Es evidente que por un tiempo prolongado la plataforma digital de los periódicos será la que acapare los mayores recursos humanos, técnicos y financieros, pero eso no significa que las otras plataformas vayan a quedar en el olvido, e incluso, que dejen de ser negocio.
“Medios multiplataforma es el futuro inevitable, los directivos y dueños de los periódicos tienen la palabra: evadirlo seguramente les costará su desaparición, enfrentarlo es un gran reto”: Luis Bello, español, considerado uno de los gurús de los medios de comunicación.

Las claves para los periódicos impresos
Si la inmediatez resulta el signo distintivo de los medios digitales la pregunta es ¿qué pueden ofrecer los medios impresos tradicionales para sobrevivir?
Una respuesta es la profundidad, aunque no la única, también resulta muy cuestionable ya que el espacio de un diario impreso es limitado y si de algo dispone la red es de espacio para publicar un artículo tan profundo como se quiera, eso sin considerar las herramientas tecnológicas y de diseño que juegan más a favor de los medios digitales que de los impresos.
Pero en esa palabra “inmediatez” se esconde otra parte de la respuesta para la sobrevivencia, hasta el límite posible, de los medios impresos tradicionales.
El punto de partida es el origen de ambos medios; la inmediatez debe dejar el menor espacio posible para lo profundo y viceversa, al menos mientras los estudios y análisis de consumo no demuestren que hay un cambio en las preferencias de los lectores.
La última parte del párrafo anterior también es clave: los medios que tengan en su operación dos o más plataformas (medio escrito, portal, radio, tv, etc), deben estar atentos a las preferencias de consumo para no dejar huecos que se traduzcan en pérdida de mercado.
Volviendo al punto, la inmediatez resulta el refugio natural de lo digital, pero no significa que por ser inmediato debe ser abordado sin profesionalismo, con escaso rigor periodístico y nulo trabajo editorial y de diseño.
La inmediatez resulta atractiva y llamativa para un segmento del mercado que quiere estar informado al instante, que no desea preocuparse en el plazo inmediato por pensar o analizar los pros y contras de las noticias, que desean saber y conocer, quieren un medio que les informe no que los llene de información.
Lo profundo no solamente se refiere a una expresión del periodismo, es un cúmulo de géneros que deben ir desde el análisis, hasta el reportaje de profundidad, la entrevista, la crónica, esos géneros que precisamente la inmediatez ha erosionado, por eso el periodismo ha perdido su esencia y está en riesgo de perder la parte fundamental que finalmente lo convierte en negocio: el servicio a la sociedad.
Para leer y estar informados al instante con veracidad, profesionalismo y valores adicionales está la red; para leer trabajos bien elaborados, con cifras, datos, números y señales que marquen tendencia y pautas tanto a los lectores como a otros actores de la sociedad, está el medio escrito.
En México esa es la fórmula que se ha malentendido, lo inmediato no debe disminuir la calidad.
Los medios digitales han canibalizado a sus propios medios impresos, el costo lo están pagando y lo seguirán haciendo, en detrimento del negocio.
Tenemos un ejemplo claro de lo que debe hacerse, El Universal es uno de los pocos medios que se han dado cuenta y lo han combatido, la clave es su éxito como el único medio en México que ha logrado un medio digital influyente y un medio impreso fortalecido que si bien ha visto reducido su participación publicitaria, se mantiene como negocio atractivo, con el detalle de que esa inversión no voló a otros medios, sino que se fue a su portal.
Casi diario, El Universal publica en su edición impresa algo novedoso, diferente, profundo, trabajado, que generalmente marca pauta para el diario, rara ocasión es el revés; pero si acaso eso sucede, la inmediatez se cobija con trabajos de mayor profundidad que explican el cómo y el porqué.
Una de las políticas de El Universal (comprobado de buena fuente), es no publicar los trabajos del diario impreso antes de las 5 de la mañana del día siguiente, a efecto de no canibalizarse.
“Los buenos diarios y revistas se leen porque siempre traen algo destacado, diferente, algo que los demás no, eso los distingue”: Julio Scherer
El avance de los medios digitales es incuestionable e irreversible, pero los periódicos impresos siempre tendrán un lugar si aportan a sus lectores trabajos de calidad; si el tránsito es inevitable, como sucederá en algún momento, el buen nombre (cabezal), más un trabajo adecuado, lo posicionará también en un mundo diferente.
Para terminar, también es importante analizar las condiciones de la sociedad en la que se desenvuelve el medio en cuestión.
Philippe Meyer, uno de los grandes periodistas franceses de las décadas recientes ha vaticinado que hacia el año 2045 la prensa de los países industrializados será eminentemente digital, calcula que para entonces en Estados Unidos y Europa prácticamente no habrá periódicos impresos, hablamos de 27 años más de cambios profundos en los medios, en caso de que se concrete la predicción, que no deja de ser eso.
Sin embargo, los críticos de las especulaciones consideran que todo dependerá del caso particular de cada país y hablan sobre la posibilidad de que más bien el futuro sea el de la convivencia, eso sí con el incuestionable liderazgo de los medios digitales.

Autor: Antonio Sandoval

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