¿Porqué el toro, y no el oso, le dio la bienvenida al Lobo de Wall Street?

Mientras el mundo se desmorona victima de la incertidumbre financiera tras la inesperada victoria del republicano Donald Trump en las presidenciales estadounidenses del pasado 8 de noviembre, Wall Street estalló en júbilo.

Si bien, no es la única bolsa de valores del mundo que muestra avances importantes, sí es el índice bursátil más influyente el que refleja un incremento inusitado. Tan solo la semana pasada todos los indicadores de Wall Street terminaron en niveles históricos, algo pocas veces visto.

El Dow Jones ha ganado 4.88 por ciento, equivalente a 892.54 puntos, desde el cierre del pasado 7 de noviembre, un día antes de las elecciones, ya se instala arriba de los 19 mil puntos y las posibilidades de que siga subiendo con cada día más amplias, aun en el escenario de pequeñas correciones o periodos de toma de beneficios.

Pero, ¿qué fue lo que pasó?, ¿porqué reaccionó de tal manera la bolsa de Nueva York?, básicamente hay dos razones por las que Wall Street le dio la bienvenida a Trump con esa tendencia, las mencionamos y luego las explicamos:

1) Trump habla y piensa como Wall Street, es uno de los suyos 2) Menos impuestos y más infraestructura, el New Deal que los mercados compraron

Trump habla y piensa como Wall Street

Si alguna ventaja tenía Donald Trump frente a Hillary Clinton era su origen; mientras una estaba curtida en tomar decisiones estratégicas desde un punto cercano a la oficina Oval de la Casa Blanca (lo cual era muy favorable), el otro se encargó por años de hacer crecer un patrimonio, de generar riqueza (lo cual a los ojos de Wall Street es muy bueno).

Mientras una conocía los entretelones de alto nivel en la política estadounidense, otro navegaba en los mares empresariales de las cúpulas corporativas de Estados Unidos. Mientras una era custodiada por los servicios secretos de Estados Unidos, al grado de que se supo con antelación el uso indebido de su correo personal siendo Secretaria de Estado, el otro se encargó de aprovechar las fragilidades del sistema tributario de su país, con lo que se ahorró muchos millones de dólares en impuestos, los cuales seguro reinvirtió en sus múltiples negocios.

Mientras una tomaba la Casa Blanca primero como primera dama, después como funcionaria de alto nivel del presidente en turno, y pretendía seguir allí despachando desde la oficina de la que alguna vez su marido administró al país, el otro se encargó de hacer crecer una fortuna con la que compró un viejo edificio (el Bonwit Teller) ubicado en la legendaria quinta avenida de Manhattan, símbolo del poderío económico de Estados Unidos, para derrumbarlo y edificar en su lugar la joya de su imperio corporativo a la que puso su apellido, por si alguna duda quedaba de lo que el poder significa para este magnate: La Torre Trump (Trump Tower).

La llegada de uno de los suyos al máximo poder en Estados Unidos no podría deparar otra cosa, sobre todo porque se quiera reconocer o no (paradojas del destino), Estados Unidos está en una época de expansión económica, no a las tasas deseadas, pero crece. Trump es un empresario sí, pero sobre todo es un inversionista, existen ligeras diferencias en ambos términos.

Si el emprendedor es un bendecido por el mercado, el inversionista, aquel que busca las oportunidades de generar riqueza en todo momento, lo es todavía más. Trump no podría ser recibido de otra manera por el mercado, tenía que haber júbilo porque siempre habían llegado al poder amigos de Wall Street, pero nunca había llegado un integrante de la comunidad financiera-empresarial en pleno; Donald Trump será la personificación de Wall Street en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

El Lobo de Wall Street

Trump prometió menos impuestos y más infraestructura; traducido a la jerga de Wall Street se oye de la siguiente manera:

“Amigos financieros, les prometo que como presidente bajaré los impuestos para que haya más recursos disponibles para la inversión y el ahorro, además de que me dedicaré a fomentar la obra pública y privada, con el fin de reanimar a la economía con más empleo y crecimiento”: Atentamente, Donald Trump

Eso es música para los oídos de cualquier integrante de los mercados financieros, no sabemos si lo logrará, pero son palabras que los mercados financieros aplauden a rabiar; por si fuera poco, lo dice alguien que sabe de riqueza, no son palabra de un improvisado.

No queremos decir que Trump es lo mejor que pudo suceder, nadie conoce el destino, lo que sí aseguramos es que llegó a la Casa Blanca el candidato que más sabe sobre generar riqueza, incluso con triquiñuelas, mientras otros mercados y economías entraron en una fase de incertidumbre, en Nueva York parecen aplaudir la llegada a la cumbre del Lobo de Wall Street.

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