Plusvalías y minusvalías, ¿porqué cuesta tanto trabajo que las Afores lo expliquen?

Primero que nada es importante saber qué son las plusvalías y las minusvalías, para a partir de ahí tratar de llegar a una conclusión sobre porqué las Afores tienen tantos problemas para explicar dichos conceptos.

Regla básica: nada es seguro hasta que se tiene

En el mundo de las inversiones, como en la vida en general, nada es seguro hasta que se tiene. Si aplicamos este principio a nuestro fondo de ahorro para el retiro podemos decir que pese a contar con cierta cantidad de recursos, ese fondo y por lo tanto esos recursos no son definitivos, pueden suceder muchas cosas durante los años que  nos falten para retirarnos. Si lo vemos fríamente, salvo los que ya están prácticamente en la edad de retiro, nadie más puede decir que tiene algo asegurado al 100 por ciento.

Ese fondo puede incrementarse en sus recursos, o disminuir, a ese tipo de movimiento se le llaman: plusvalías y minusvalías. Al aumento monetario de un fondo de inversión derivado de la propia gestión  que lleva a cabo la Afore, se le llama plusvalía, mientras que al descenso se le llama minusvalía. TODOS los trabajadores que tenemos un fondo de ahorro para el retiro estamos sujetos a las plusvalías y también a las minusvalías, lo relevante es que las primeras sean muchas más que las segundas a través de nuestra historia laboral.

A lo largo de la vida observaremos variaciones constantes en el monto de nuestro fondo de ahorro, una causa es desde luego la serie de aportaciones que hacen nuestros patrones a  la cuenta individual; otra podría ser el ahorro voluntario, y otras dos también muy importantes son las plusvalías y/o minusvalías, según sea el caso. Solo hasta que lleguemos al retiro podremos decir que contamos con determinada cantidad de dinero en nuestro fondo, antes de eso, y sobre todo si nos faltan varios años para la jubilación, podemos decir que tenemos recursos en nuestros fondo de ahorro pero no debemos considerar una suma definitiva, es menester que el monto tendrá que incrementarse, pero también podrían registrarse periodos inversos, es decir, de minusvalías.

Una plusvalía es el aumento transitorio de valor de un activo, mientras que una minusvalía es el fenómeno inverso, la disminución transitoria de valor de un activo. Se dice que es transitorio porque si ese activo permanece en manos del dueño por un largo periodo, puede recuperarse con el paso de los años, o profundizarse según sea el caso. Como sabemos, las cuentas individuales de ahorro para el retiro son intransferibles y por lo general tienen un amplio horizonte de vencimiento.

¿Porqué no les podemos decir ganancias en lugar de plusvalías y pérdidas en lugar de minusvalías?

Exactamente por lo que acabamos de señalar en el punto anterior. Si un trabajador tendrá muchos años más de historia laboral, es previsible que en ese periodo de tiempo pudiera registrar más plusvalías, o también periodos de minusvalías; es decir, las plusvalías y/o minusvalías que hoy registra no son definitivas ya que la mayoría de los trabajadores no se retiran en este momento, es por lo tanto erróneo dar por seguro algo que podría cambiar con el paso de los años.

El aumento del valor de un activo, o plusvalía, no quiere decir que pudiera ser definitivo, no al menos en el caso de la cuenta de ahorro para el retiro. Pongamos otro ejemplo de una plusvalía que pareciera definitiva y que en ciertos casos no lo es. Los precios de las casas: se piensa que las casas suben y suben de valor, lo cuál es relativamente cierto, al menos hasta que no llegan otros factores que provoquen que este aumento  se detenga o incluso se revierta. En varios países se han llegado a registrar crisis hipotecarias, que “tiran” el valor de las casas y los bienes inmuebles en general, de forma totalmente inesperada. Igualmente sucede con las minusvalías, en muchos casos no son definitivas.

Las pérdidas y/o ganancias se asumen cuando la transacción se ha finiquitado; en el caso concreto de los fondos de ahorro para el retiro, para que hablemos de pérdidas y/o ganancias se requeriría que el trabajador cerrara su cuenta de inmediato, lo que por regla general no sucede. Así, no es posible hablar de pérdidas y/o ganancias en una cuenta de Afore, no al menos en la inmensa mayoría de los casos.

Falta de cultura financiera, lastre para los trabajadores

En este y otros espacios hemos insistido que desde que un trabajador adquiere su cuenta individual, se convierte en inversionista de los mercados financieros nacionales e incluso globales. Lamentablemente la inmensa mayoría de los trabajadores no están conscientes de ello y mucho menos les interesa conocer algo, aunque sea mínimo sobre los mismos mercados financieros.

Hay que decirlo con todas sus letras: la falta de cultura financiera es un lastre para los trabajadores mexicanos porque no les permite saber los riesgos, pero sobre todo las oportunidades que existen, mucho menos son capaces de comprender conceptos básicos que todo inversionista debe tener, sin que ello signifique que deba volverse necesariamente un experto.

Los trabajadores tienen que alcanzar ciertos niveles de conocimiento, es urgente y necesario, solamente de esa manera tendremos un Sistema de Ahorro para el Retiro más transparente y eficiente, los esfuerzos realizados por las autoridades son de verdad titánicos, pero no prosperarán lo necesario hasta que en México la cultura financiera alcance a grandes capas poblacionales, como en otras naciones altamente desarrolladas; de hecho, el desarrollo va siempre muy de la mano con niveles elevados de cultura financiera entre la población.

Entonces, ¿ ¿porqué cuesta tanto trabajo que las Afores lo expliquen?

Pensamos que no es así, creemos que las Afores han realizado esfuerzos importantes, pero insuficientes. Estos conceptos deben permear a grandes masas poblacionales como lo hemos señalado, las Afores tienen que hacer algo para que suceda; repetimos, han hecho cosas pero no las suficientes. Además, es necesario que revisen a conciencia a su personal, si algo deben saber ellos son estos dos conceptos básicos para que los expliquen a sus afiliados y clientes potenciales, no se vale decir que no, los vendedores o como quiera que se llamen deben conocer dichos conceptos como si fueran la biblia.

Adicionalmente, tienen que homogenizar lo que significa plusvalía y minusvalía para que TODOS lo expliquen igual, debe hacer entender a los trabajadores que plusvalías y minusvalías no son lo mismo que pérdidas y ganancias, pero si son los mismos vendedores los que siguen utilizando los conceptos anteriores como sinónimos, entonces la cosa está muy grave. Guste o no a las Afores, urge revisar los conocimientos que tienen muchos de sus trabajadores, especialmente aquellos que asesoran a los afiliados o clientes potenciales.

No es que a las Afores les cueste trabajo, es que les ha hecho falta que hagan mayor esfuerzo, ojalá pronto pongan manos a la obra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.