A un mes del escándalo, el día que las Afores callaron

Antonio Sandoval, analista financiero, eperto en sistemas de pensiones y mercados financieros

Este domingo 4 de junio se cumple un mes de que fuera destapado el mayor escándalo en 20 años del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), lo que propició la multa histórica por 1,100 millones de pesos a las Afores XXI Banorte, SURA, Principal y Profuturo.

Estas cuatro instituciones se confabularon para evitar los traspasos entre ellas, reduciendo la competencia y evitando que muchos clientes se beneficiaran.

A un mes del escándalo y luego de que , a todas luces, las Afores apostaron por el silencio, puede decirse que la estrategia les dio resultado, hasta cierto punto y por el momento, no hay garantía de que siempre sea así.

La apuesta fue sencilla, en estos momentos la dinámica informativa es tan vertiginosa, que los sucesos de hoy son rápidamente superados por los de mañana, e incluso por los de las siguientes horas; así lo diseñaron y así sucedió.

Por ejemplo, el escándalo de las Afores fue superado por el proceso electoral en el país, con las elecciones en el Estado de México como factor determinante en los medios de comunicación. También tuvo mucho peso la diversidad de sucesos ligados al enorme problema de la inseguridad que registra nuestro país, solo por mencionar algunos.

En ese sentido la estrategia del silencio fue exitosa para las administradoras, lo que no significa que necesariamente sea lea correcta; el tiempo señalará que las Afores no quisieron dar explicaciones a la sociedad y que prefirieron aportar al olvido, pero la sociedad no olvida y los medios de comunicación tampoco lo hacen.

La suerte de las Afores consiste en que la dinámica informativa y el difícil contexto nacional e internacional permitió que el tema se “diluyera”, hasta cierto punto. Sin embargo la “amnesia” no es por lo general la estrategia adecuada en ningún tema y menos en uno tan delicado como el manejo de los recursos de millones de trabajadores mexicanos.

No se trataba de “humillarse” ante los trabajadores, ni tampoco de explicar más allá de lo que se requería. Simplemente se trataba de que las Afores, organismos que administran billones de pesos propiedad de los trabajadores mexicanos, hicieran un ejercicio de humildad y reconocieran los errores que cometieron algunos de sus directivos.

La suerte de las Afores consiste en que los tiempos actuales son muy dinámicos, pero la memoria histórica es imposible de borrar. Las Afores cometieron graves errores, algunos de sus funcionarios incurrieron en irregularidades, por no decir que en delitos, luego entonces se ameritaban explicaciones directas y concretas de parte de quienes las cometieron.

La suerte de las Afores puede diluirse con el paso de los años, su nacimiento fue cuestionado por diferentes sectores de la sociedad, con el paso de los años esos grupos no han cesado en esas críticas, ahora que era momento de salir y dar la cara, las Afores no lo hicieron.

La Consar dijo que ante las irregularidades cometidas por las Afores, los ahorros de los trabajadores nunca estuvieron en riesgo, lo que es un alivio. Sin embargo, lo que hicieron las Afores ameritaba explicaciones, sin la menor duda.

La suerte de las Afores consistió en que su estrategia funcionó, por el momento; el tiempo dirá si fue lo correcto, lo único cierto hoy día es que la sociedad se quedó sin una explicación de la que era merecedora.

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