Los tres grandes retos de los tres candidatos más relevantes para la presidencial de 2018

El año apenas inicia y sin lugar a dudas traerá muchas sorpresas, no sabemos lo que nos depara el futuro.

Sin embargo, con lo que existe hasta hoy, y en contra de los futurólogos, es posible que veamos una competencia de tres grandes fuerzas políticas en la carrera presidencial de 2018, por lo tanto, habrá tres candidatos relevantes, a reserva de alguna sorpresa.

A éstas alturas queda muy claro que por la coalición encabezada por el PRI competirá José Antonio Meade Kuribreña. Por el llamado Frente lo hará Ricardo Anaya, mientras que, por la coalición liderada por Morena, tendrá su tercera oportunidad el candidato Andrés Manuel López Obrador.

Los ¿independientes? Margarita Zavala y Jaime Rodríguez Calderón arrancan en un segundo plano, estarán en la boleta, pero salen con desventaja, de ellos dependerá que entusiasmen a la ciudadanía y vayan descontando una desventaja que, hasta el momento, parece demasiada.

Sin embargo, los tres candidatos que tendrán la mayoría de los reflectores al menos al inicio, también tienen considerables retos enfrente, mismos que muchas veces no están precisamente ligados al debate con sus adversarios, sino que son parte de las circunstancias con las que obtuvieron su candidatura, todavía a éstas alturas absurdamente llamada precandidatura.

Los tres grandes retos que enfrentan los tres principales candidatos presidenciables son los siguientes:

José Antonio Meade Kuribreña:

1) Sacudirse a la brevedad posible ese tufo dinosáurico que le quedó cuando fue destapado como el elegido de Peña, perdón, como el candidato del PRI, para competir por la candidatura. Los ritos en el sistema priista son parte importante, pero cuando un candidato que se dice ser solamente simpatizante y no militante los comparte, está en problemas.

2) Modificar su discurso acartonado, volverse más desenfadado en su comunicación corporal, empezar a dejar de lado el estilo tecnocrático si es que de verdad quiere “conectar” con la gente, sobre todo con la que no forma parte de la base dura o voto duro del PRI, sabemos que ellos votarán por el partido sin importar quién sea el candidato.

3) Revisar bien la conformación de su equipo de trabajo; ¿cuál es el verdadero papel de Nuño?, ¿para qué le mandaron a Eruviel?, ¿en qué y para qué le servirá González Aguadé?, un extraordinario regulador bancario metido en los próximos meses a temas de campaña. Sin duda que en ese equipo algunos deben de fungir como enlaces con sectores económicos relevantes, pero no lo es todo.

Ricardo Anaya Cortés:

1) Convencer quién sabe cómo a los no pocos perredistas que quedaron desencantados con un frente al que no le ven pies ni cabeza y que piensan que es una alianza antinatural. Para ello casi no tiene tiempo.

2) Cerrar de alguna manera la deserción panista hacia otras opciones, producto de lo que fue sin la menor duda una operación sucia de su parte que derivó en un claro y llano autodedazo; tuvieron razón Felipe Calderón y Margarita Zavala al señalar desde mucho tiempo antes que Anaya trabajaba para su candidatura, ya la consiguió y viene lo más difícil.

3) Formarse un perfil más profesional, modificar su postura de buscapleitos y buscarse asesores que exploten su extraordinaria capacidad para el debate; corre el riesgo de caer en lo grotesco y en una serie de lugares comunes que no lo llevarán a nada. Para ello tampoco tienen mucho tiempo.

Andrés Manuel López Obrador:

1) El primer gran problema que tiene es uno que no ha podido solucionar en 18 años de campaña: “el universo soy yo”; aunque duela a sus fanáticos, el mesianismo del candidato le ha hecho mucho daño, no vemos porqué ahora no vuelva a suceder. Si sigue con esa visión de que, por ejemplo, basta su iluminada presencia en Los Pinos para que se acaben males tan añejos y complejos como la corrupción, seguramente volverá a dilapidar su ventaja en las encuestas.

2) Es el que más adelantado está en propuestas concretas, pero eso es también una desventaja, sobre todo en temas tan delicados como el de la seguridad; señalar que está dispuesto a dialogar hasta con los propios narcos, es algo que todavía podría pasarle la factura. Debe revisar sus propuestas, hacerlas más realistas y buscar menos la polémica.

3) Definitivamente no ha conectado con las cúpulas económicas del país, le guste o no. Alfonso Romo Garza, el empresario contratado exprofeso para tal fin, en realidad no ha logrado el objetivo debido a que él mismo tiene varios “muertitos” en el clóset y no es muy bien visto por varios de los sectores empresariales. Andrés Manuel debe replantear su estrategia, los dueños del dinero también juegan lo quiera o no el dueño de Morena, perdón, el candidato de Morena.

Así empieza el año para los tres candidatos presidenciales más aventajados en las encuestas, con retos que no son nada fáciles, a ver cómo actúa cada uno de ellos.

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