Plan de seguridad de AMLO, catálogo para engañabobos

Las propuestas de los candidatos para la presidencia de 2018 serán ampliamente analizadas por la sociedad civil y los medios de información; ahora más que nunca los candidatos enfrentarán serios cuestionamientos, aunque insuficientes.

En este espacio hemos señalado que el dueño de Morena, perdón, el candidato de Morena, es el más adelantado en cuanto a propuestas se refiere, lo que no significa necesariamente que sean las mejores.

De hecho, corre el riesgo de que sus propuestas se conviertan en una especie de boomerang, sobre todo a sabiendas del mesianismo que lo caracteriza y que le impide reconocer sus errores. O estás con él o contra él, no hay medias tintas en su pequeño universo.

La que sin duda es su propuesta más polémica se refiere a la amnistía y diálogo para los criminales. Ya hemos criticado con toda dureza su ocurrencia, lo absurdo, poco ético y poco respetuoso que significa esa locura, abrir la puerta de la impunidad total, cuando ya de por sí está abierta.

Pero, al parecer Andrés Manuel López Obrador se morirá siendo el mismo, algo que hay que reconocerle, sin que necesariamente sea una virtud.

En la presentación de su “propuesta de seguridad”, la verdad es que no presentó nada, salvo una serie de personajes que desde su punto de vista regresarán la paz y la seguridad a un país que parece estar en tiempos de guerra.

En los hechos, su “propuesta de seguridad” es un catálogo para engañabobos, que no resuelve nada, no dice nada, mucho menos propone y por lo tanto, no tienen visos de solucionar este grave problema.

Por supuesto que mientras AMLO no gane la presidencia, lo que está por verse, poco podrá hacer, pero las propuestas también contarán, en este caso lo que ha hecho el candidato es una vez más darle atole con el dedo a quien le quiera creer, no se propuso nada novedoso; si deseamos ser benevolentes, es una serie de buenas intenciones, pero nada más.

Peor aún, le vuelve a facilitar la vida a sus adversarios al proponer a un personaje que no tiene experiencia alguna para encabezar lo que sería una revivida Secretaría de Seguridad Pública, estúpidamente clausurada en ésta administración.

Alfonso Durazo tiene como su máximo logro el haber servido como secretario particular del malogrado candidato del PRI para la elección de 1994, Luis Donaldo Colosio; cargo que repitió al lado del panista Vicente Fox cuando ésta despachaba en Los Pinos, ya como presidente.

¿Con qué credenciales en materia de combate al crimen podría actuar el flamante secretario Durazo?, ¿él encabezaría el diálogo con los criminales? AMLO pierde la brújula cada vez más, y luego culpa a la mafia del poder; lo han dicho infinidad de personas y es algo que se confirma un día sí y otro igual: el principal enemigo de Andrés Manuel López Obrador se llama Andrés Manuel López Obrador.

Su propuesta de seguridad, y sus personajes, son un catálogo para engañabobos.

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