Informe especial: En 229 meses de historia del SAR, solamente 31 minusvalías

En 229 meses de historia numérica del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), considerando mayo de 1998 cuando se reflejan las primeras estadísticas, a mayo del año en curso, el número de minusvalías es de 31 meses. Es decir, de los 229 meses de historia las Afores han registrado 31 meses de minusvalías para sus clientes por 198 periodos mensuales de plusvalías.

Las minusvalías equivalen a 13.5 por ciento del total del tiempo que han realizado inversiones las Afores por cuenta y orden de sus afiliados. Visto de otro modo, las plusvalías superan 6 a 1 a las minusvalías.

Medido así, claramente la historia del SAR es benéfica para los trabajadores, los periodos de rendimientos positivos son mucho mayores que los negativos, históricamente tenemos un saldo favorable que reportar a prácticamente 20 años de inicio del sistema de cuentas individuales en el SAR.

Incluso, llama la atención el número tan bajo de minusvalías, considerando que el planeta vive prácticamente desde hace una década bajo intensos periodos de volatilidad financiera, mismos que se iniciaron con la crisis subprime en Estados Unidos, y que han permanecido todos estos años en distintas partes del mundo con diversos indicadores económico-financieros, desde los tipos de cambio hasta los petroprecios, pasando por las tasas de interés.

También destaca el hecho histórico de que la primera minusvalía registrada en el SAR se presentó hasta el año 2004, prácticamente siete años después de que iniciara el sistema de cuentas individuales.

¿Entonces, porqué la gente se queja de su expectativa de pensión si el SAR ha reportado tantas plusvalías?

Es un hecho que el nivel actual de las pensiones no alcanzaría para que la gran mayoría de los trabajadores tengan una vejez digna cuando llegue su retiro. Varios son los factores que inciden en el nivel presente y futuro de los pagos que recibirán.

Si fuera por las plusvalías, el nivel de las pensiones en México debería ser muy favorable, ya que son demasiados los meses positivos en materia de rendimientos, respecto a los negativos, mayores las plusvalías que las minusvalías.

Pero no son las plusvalías las únicas que juegan a favor de los saldos de los trabajadores en sus cuentas individuales, y no son las más determinantes por la siguiente causa.

Si la base de una inversión es pequeña, entonces los rendimientos serán iguales, y viceversa. La mala noticia es que en México un alto porcentaje de las cuentas individuales tiene saldos modestos, debido a los bajos niveles de aportación.

En el país existen millones de personas que han ahorrado durante muchos años y apenas alcanzan unos cuantos miles de pesos en su cuenta de ahorro para el retiro, por lo tanto los periodos de plusvalía no le representan gran beneficio porque se generan rendimientos con base en un saldo muy bajo.

De poco sirve que el SAR genere constantes plusvalías, las tasas necesitarían ser extraordinariamente elevadas para que los rendimientos generados con tan escaso capital pudieran incrementar notablemente la expectativa de pensión. Lamentablemente en dicho escenario las condiciones económicas serían diferentes, y posiblemente negativas.

El factor determinante para una pensión adecuada es el nivel de aportación a la cuenta individual, mismo que actualmente se ubica en un raquítico 6.5 por ciento para quienes cotizan en el IMSS, insuficiente por donde se le vea.

Mientras no se ajuste la cuota de aportación de la cuenta individual, las plusvalías serán una buena noticia, pero no la mejor, su influencia siempre estará limitada cuando se estime el nivel de la pensión del trabajador.

En conclusión: los prolongados periodos de plusvalías en el SAR son una buena noticia por lo que respecta a la administración de los activos de los trabajadores, demuestran eficiencia en la llamada gestión financiera de los recursos.

Sin embargo, se convierten en una cifra más cuando vemos la influencia que podrían tener para el cálculo de las pensiones futuras de los trabajadores, mismo que no tienen debido a que un alto porcentaje de la base de las inversiones, es decir, el saldo de las cuentas de los trabajadores, es muy bajo.

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