Esperanza de vida crece ininterrumpidamente desde hace 2 siglos

La esperanza de vida no ha dejado de crecer en los últimos dos siglos, lo que resulta una excelente noticia para nuestra sociedad, aunque impone retos en términos del financiamiento de la seguridad social. De acuerdo con un análisis elaborado por la Consar.

Por poner un ejemplo, en Suecia, la esperanza de vida ha aumentado de los 32 años en el año 1800, a los 52 años en el año 1900, hasta alcanzar los 82 años en la actualidad.6 Los incrementos iniciales se debieron a la reducción de la tasa de mortalidad en las edades más tempranas, especialmente al nacimiento y entre los niños menores de cinco años, mientras que los incrementos recientes se deben al aumento de la probabilidad de supervivencia en las edades más avanzadas, derivado de las mejoras en los tratamientos médicos.

La esperanza de vida se calcula a partir de los datos de fallecimientos de una población definida, la cual, en el caso de la esperanza de vida de la población jubilada, incluye a personas que nacieron hace más de seis décadas. La actual generación de adultos mayores, fue testigo de adelantos médicos y de una mejora en los sistemas de salud, que permitieron incrementar, en medio siglo, más del 50% el periodo de retiro que se espera viva un pensionado en los países desarrollados.

Estas mejoras no son exclusivas de las economías desarrolladas. Países que experimentaron un proceso de desarrollo acelerado en las últimas décadas (Corea, Singapur, Chile) presentan las mayores mejoras en la esperanza de vida de la población adulta mayor. En el caso de México, la mejora ha sido notable, en los últimos 40 años los adultos mayores han incrementado su esperanza de vida en cuatro años, una ganancia similar a lo que han experimentado los adultos mayores estadounidenses, polacos u holandeses.

La esperanza de vida es un fenómeno multifactorial, que depende no sólo de una variable, sino de varios factores que influyen y se refuerzan mutuamente (ingreso, educación, género, salud, medio ambiente). De utilizarse sólo la variable ingreso se estaría dejando de lado otras variables que podrían ser de igual o mayor influencia en la esperanza de vida.

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