Chile y México pierden posiciones con respecto a 2015 en el índice Global de Pensiones Mercer

Por Funds Society

En su octavo año consecutivo, el índice Merlbourne Mercer Global Pension de 2016 compara los sistemas de pensiones de 27 países con diferentes prácticas y políticas. En todos ellos, un denominador común, los sistemas de pensiones a nivel global soportan una mayor presión que en las décadas anteriores pues el envejecimiento de la población es un hecho constatable en muchos países.

Una esperanza de vida cada vez mayor no es el único problema al que se enfrentan los sistemas de pensiones: el incremento de la deuda del gobierno afecta a la capacidad de pago en aquellos sistemas que tienen un sistema de reparto, el entorno de bajo crecimiento y bajos tipos de interés reduce el beneficio a largo plazo del interés compuesto en los sistemas de contribución definida, las altas tasas de desempleo, particularmente entre la población joven, y el incremento de la prevalencia de los sistemas de contribución definida y el aumento de la responsabilidad en los individuos se encuentran entre los desafíos.

En la región de América Latina, el índice se centra en el estudio de los sistemas de pensiones de los siguientes países: Chile, que es el sistema mejor valorado de la región con una puntuación de 66,4 sobre 100, Brasil, con una puntuación de 55,1, México, con una puntuación total de 44,3, y por último, Argentina, con un valor de 37,7 puntos.

El sistema de pensiones de Chile se sitúa en el segundo grupo de sistemas de previsión de ahorro para la jubilación a nivel mundial. Con una nota de grado B, considerándolo un sistema de calidad similar a la de países como Finlandia, Suiza, Suecia, Singapur o Canadá, en el rango de puntuación de 65 a 75, sistemas que tienen una estructura sólida, pero tiene algunas áreas pendientes de mejora, que los diferencian de un sistema con calificación grado A.

El sistema de pensiones chileno cuenta con un sistema de asistencia social, un sistema de contribución obligatoria basada en las contribuciones de los empleados con cuentas individuales gestionadas por un número pequeño de Administradoras de Fondos de Pensiones y planes suplementarios patrocinados por los empresarios (esquemas de Ahorro Previsional Voluntario Colectivo).

Este año, la puntuación total del sistema de pensiones que otorga el índice se sitúa por debajo de la calificación del año anterior, cayendo desde 69,1 en 2015 a 66,4 en 2016, principalmente debido a una disminución en la tasa neta de reemplazamiento, es decir, la proporción recibida por un trabajador sobre la remuneración recibida sobre su vida activa.

El índice Mercer propone las siguientes medidas para mejorar su nota: unos mayores niveles de contribución obligatoria para incrementar la tasa neta de reemplazo, elevar el nivel de ahorro de los hogares, incrementar las edades de jubilación tanto para hombres como mujeres y continuar con la revisión de los mínimos para los pensionistas más pobres.

Sin embargo y a pesar de la crisis, el sistema de pensiones brasileño mejoró en su puntuación total, el valor del índice brasileño se incrementó de 53,2 en 2015 a 55,1 en 2016. Esta mejora se pudo dar gracias a un incremento en la tasa neta de reemplazo y a un incremento en la edad asumida para la jubilación.

El sistema brasileño obtiene una calificación grado de C, en el rango de puntuación de 50 a 60, con un sistema de pensiones comparable a países como Francia, Estados Unidos, Polonia y Austria. Estos sistemas tienen buenas características, pero también tiene grandes riesgos o deficiencias que deberían ser solucionadas. Sin estas mejoras, su eficacia o su sostenibilidad en el largo plazo puede ser cuestionada.

En Brasil está instaurado un sistema de reparto, con mayores tasas netas de reemplazo para los niveles más bajos de ingresos y con planes de pensiones individuales y voluntarios que pueden ser ofrecidos a través de compañías de seguros o fideicomisos de pensiones.

El caso de México

México y Argentina obtienen calificación grado D, con los valores del índice situándose en 44,3 (por debajo de los 52,1 puntos obtenidos en 2015) y 37,7 (primer año incluido en el cálculo del índice) respectivamente. En el mismo rango pertenecen aquellos países que obtuvieron calificaciones con valores entre 35 y 50, como es el caso de Italia, Indonesia, Sudáfrica, Corea del Sur, China, India y Japón. Estos países se caracterizan por tener sistemas con características deseables, pero que también tiene ciertas debilidades y omisiones que necesitan ser solucionadas. Sin estas mejoras su eficacia y sostenibilidad está en duda.

El sistema de pensiones de Argentina se compone de un sistema de seguridad social de reparto junto con planes de pensiones individuales y de empresas voluntarios que pueden ser ofrecidos a través de compañías de seguros o fideicomisos de pensiones.

En México, el sistema de pensiones comprende un esquema de pensiones obligatorio que desde 1997 se encuentra en transición desde un esquema de beneficio definido a un esquema de contribución definida, incluye una pensión pública mínima y un suplemento para planes de pensiones privados

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