BlackRock: ¿Cómo vemos la rentabilidad a mediano plazo?

Por: Richard Turnill, Responsable Global de Estrategias de Inversión

Puntos clave
1. Las acciones se mantienen atractivas en relación con los bonos a mediano plazo, tal como lo refleja la última actualización sobre nuestras expectativas para la rentabilidad a cinco años.

2. Se vieron aliviadas las tensiones entre los EE. UU. y Corea del Norte. Las actas de la reunión de la Reserva Federal mostraron posiciones divergentes con respecto a la inflación.

3. Los mercados estarán atentos a la reunión anual de representantes de los bancos centrales que se realizará esta semana en Jackson Hole, a fin de observar cualquier indicio sobre las políticas a corto plazo.

Los índices globales de renta variable registraron cifras récord, lo cual suscitó temores sobre la posibilidad de presión en las valoraciones. No obstante, observamos que las acciones son atractivas en relación con los bonos a mediano plazo, tal como se observa en la última actualización trimestral de nuestras expectativas de rentabilidad para los próximos cinco años en todas las clases de activos.Nuestros supuestos sobre los mercados de capitales impulsan nuestras expectativas sobre la rentabilidad. El sólido desempeño del mercado de acciones y los sectores de renta fija con mayor riesgo en el segundo trimestre redujeron nuestras expectativas de rentabilidad, tal como se observa en el gráfico.

 

Aún hay tiempo para asumir riesgos

Los cambios más modestos significan que, en gran parte, observamos recompensas y riesgos relativos sin modificaciones en todas las clases de activos para los próximos cinco años. Según nuestro punto de vista, los inversionistas siguen viéndose beneficiados por asumir riesgos, sobre todo con respecto a la renta variable.

Consideramos que el crecimiento de los dividendos y las ganancias debería respaldar la rentabilidad de la renta variable, aun cuando es probable que las valoraciones elevadas representen un leve impedimento en los próximos años. Nuestro análisis sugiere que las tasas reales más bajas de lo esperado pueden justificar múltiplos de renta variable más altos que el promedio histórico.

El siguiente comentario es intuitivo: una tasa de descuento más baja impulsa el valor actual para los flujos de efectivo corporativos a futuro. El dinero en efectivo y los bonos del gobierno ofrecen la perspectiva poco atractiva de una rentabilidad históricamente baja durante los próximos cinco años, e incluso una rentabilidad negativa en la eurozona, Suiza y Japón.

Consideramos que es posible que muchos inversionistas tengan demasiado efectivo y otros activos de refugio, como muestran los resultados que arrojó nuestra reciente encuesta Global Investor Pulse (Pulso del inversionista global). Mantenerse al margen tiene sus propios riesgos.

Nuestros supuestos sobre los mercados de capitales señalan una rentabilidad ajustada por la inflación del 14% para una inversión en la renta variable global en los EE. UU. durante los próximos cinco años, en comparación con un 2% menos para el efectivo de los EE. UU.

Nuestra rentabilidad prevista es baja según los estándares históricos. Observamos que una cartera global con un 60% de renta variable y un 40% de bonos genera un rendimiento anual nominal históricamente bajo de aproximadamente un 4% en términos del dólar estadounidense durante los próximos cinco años.

En este panorama de baja rentabilidad, observamos que la renta variable de los mercados emergentes (ME) es particularmente atractiva. Por lo general, nos inclinamos por la renta variable fuera de los EE. UU. en lugar de la renta fija y por el crédito en lugar de los bonos del gobierno en un plazo de inversión a cinco años.

Nuestras preferencias de activos inspiradas en los supuestos sobre los mercados de capitales para los próximos cinco años coinciden en su mayoría con las posturas a tres meses.

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