Afores tienen que excusarse con los trabajadores, solo así limpiarán su imagen y credibilidad

Antonio Sandoval, analista financiero, eperto en sistemas de pensiones y mercados financieros

Las Afores deben excusarse con los trabajadores, reconocer sus errores, señalar claramente que no se trató de una acción concertada por las compañías sino de acciones de directivos que ya fueron sancionados; solamente de esa manera podrán lavar su imagen y dar el siguiente paso con la frente en alto.

No se trata de hincarse ante la clase trabajadora, sino de dejar muy claro que lo sucedido no es una práctica gremial; se trata de limpiar y mantener a flote la credibilidad de un sector que tiene que ver con los ahorros de millones de mexicanos, y que para desarrollar su tarea futura necesita contar con una imagen lo más limpia posible.

En Relaciones Públicas lo que sucede ahora con las Afores es un caso típico de «crisis», no hay mejor ejemplo en este momento que lo registrado la semana pasada, cuyos efectos seguirán por mucho más tiempo.

En éste escenario, el de la crisis, estamos también claramente frente a dos opciones: la primera es no hacer ni decir nada, mantener un perfil bajo, dejar que el asunto se diluya, lo que no es difícil porque las coyunturas informativas en verdad que están al rojo vivo: inseguridad, elecciones, tipo de cambio, huachicoleros, Trump, etcétera. No será muy difícil apostar al olvido colectivo y de los medios de comunicación.

Pero apostar al olvido y/o a una dilución mediático no es lo más aconsejable, no eso estos tiempos de redes sociales y medios electrónicos.

La segunda opción es pronunciarse ya sea en forma conjunta o individualmente, explicando lo que pasó, señalando los ajustes que se hicieron para que no vuelva a suceder, y de manera muy especial, asegurando a los trabajadores, afiliados o no de las cuatro Afores sancionadas, que eso no volverá a suceder. Las Afores sancionadas por malas prácticas operativas o prácticas monopólicas fueron: XXI Banorte, SURA, Principal y Profuturo GNP.

Los estrategas de relaciones públicas darán los pros y los contras de cada alternativa. Sin embargo, estamos también frente a una sanción histórica no solamente para las Afores, sino para el sistema financiero mexicano en general. El sistema de ahorro para el retiro es un sector muy sensible a la ética y el prestigio. No es seguro que lo sucedido se olvide por y para siempre.

¿Porqué?

Las Afores son administradoras de fondos de ahorro para el retiro, es decir, tienen la encomienda de administrar con pulcritud los ahorros de millones de mexicanos, recursos que servirán para pagar sus pensiones cuando llegue el momento. No estamos hablando de cualquier cosa, hablamos de recursos administrados por un monto de hasta 2.8 billones de pesos, algo más del 15 por ciento del PIB.

La sanción impuesta por la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece9 no es un asunto menor, se trata de un golpe durísimo a la credibilidad y ética de las Afores, así como de algunos de sus directivos. El gremio está dañado; de por sí, las Afores siempre han estado bajo el fuego de la desconfianza por diversos sectores de la población, pese al esfuerzo que hemos hecho durante años desde diversos nichos muchos de quienes creemos en los beneficios del sistema.

No pronunciarse al respecto, no ofrecer disculpas al público en general o por lo menos no explicar qué fue lo que sucedió, aumenta el riesgo de que se incremente la desconfianza. Es cierto que por obligación, los trabajadores tienen que afiliarse a una Afore, pero eso no vuelve a estas instituciones inmunes a la crítica, al debate sobre sus operaciones, al riesgo de que haya funcionarios o trabajadores deshonestos, y tampoco las vuelve inmunes a un periodo de desconfianza que puede repercutir en sus finanzas.

Alguna vez, platicando con un directivo, reconocía que en realidad las Afores estaban en un escenario de gran beneficio ya que eran las únicas instituciones del sistema financiero mexicano que prácticamente no necesitaba salir a buscar clientes, no al menos con esa gran necesidad de otras instituciones, sino que los fondos para ser administrados les llegaban solos. Eso, decía el funcionario, no significaba que no tenían la responsabilidad de manejar los recursos con eficiencia y, sobre todo, honestidad.

Estamos en un momento de crisis, se resuelve de dos maneras: dejar que las aguas bajen, o salir a dar la cara. ¿Cuál elegirán las Afores en éste que apuntaba a ser un gran 2017 por sus primeros 20 años?

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