¿Estamos ante un crash bursátil en Wall Street?

Si nos atenemos a lo que dicen las cifras la respuesta inmediata es sí, el desplome acumulado de la bolsa de valores de Nueva York nos indica que ya se trata de un nuevo crash en Wall Street, aunque con características diferentes, que bien valen la pena analizar.

Primero veamos los números; para tal efecto utilizaremos el icónico Índice Industrial Dow Jones, aunque como sabemos, el índice más representativo del mercado es el S&P500 por considerar, como su nombre lo indica, a las 500 empresas estadounidenses con mayor valor de capitalización.

El otro índice relevante, que pudiera incluso pelearle al S&P500 el sitio de privilegio es el índice de acciones tecnológicas Nasdaq. El desplome de esta semana es dramático; el viernes previo el Dow Jones cerró en 25,520.96 unidades, y este jueves se ubicó en 23,860.46 puntos; lo anterior quiere decir que la caída acumulada es de 1,660.50 puntos, equivalente a 6.51 por ciento.

Los dos días de descalabros históricos significaron un acumulado de 2,208.10 unidades, igual a 8.75 por ciento. Nunca en la historia del mercado de valores de Estados Unidos el Dow Jones se había desplomado más de 2 mil puntos en dos sesiones casi consecutivas de la misma semana, aunque también vale la pena decir que nunca había estado en los niveles que alcanzó previo al desplome, éste es un punto clave.

 

La burbuja bursátil explotó antes de tiempo

Es un hecho que había en el mercado de valores de Wall Street una burbuja iniciada incluso antes de las elecciones de noviembre de 2016 en Estados Unidos; de hecho, en cierta forma los inversionistas fueron proclives a Trump por sus promesas de campaña, el recorte a los impuestos, finalmente cristalizado, era uno de los grandes atractivos.

“Compra el rumor y vende la noticia”; así dicen en los mercados, eso es lo que hicieron los inversionistas, compraron poco a poco ese rumor, el de los impuestos, junto con otros más; las compras se profundizaron con la victoria de Trump y su llegada a la Casa Blanca; él mismo se atribuyó ser la causa principal, y tenía toda la razón.

Era posible que el mercado siguiera con su tendencia alcista; si bien las cifras financieras de las principales emisoras no fueron las mejores durante 2017, faltaba que reflejaran en 2018 el recorte de impuestos y el constante crecimiento del consumo.

Pero, el contexto global no es el mejor, el crecimiento económico tampoco, la inflación puede convertirse en un problema, y, por si fuera poco, la llamada “burbuja del todo” es una amenaza constante, especialmente en la parte de las llamadas criptomonedas. Por eso estalló la burbuja bursátil antes de tiempo, a eso se debió que el icónico Dow Jones se haya desplomado más de mil puntos en dos ocasiones durante una sola semana.

Sin embargo, este crash es un tanto diferente al de otras épocas, primero porque agarra a la economía de Estados Unidos en otra fase, muy cerca del pleno empleo y con incrementos sólidos en el PIB, a tasa anual de más de 2 por ciento. Segundo, porque la actuación de los bancos centrales es todavía indescifrable; en realidad el previsible incremento de la inflación fue solamente un pretexto y si bien es cierto que habrá aumentos en las tasas de interés, no se avisora un repunte impresionante de las tasas en ninguna parte del mundo.

Es decir, el crash no es generado por un factor económico-estructural, no al menos como elemento decisivo; estamos frente a un desplome determinado por el propio mercado, eso es una ventaja y una desventaja. Es una ventaja porque el propio mercado puede autocontenerse, calcular el momento en el que se ha excedido; una desventaja porque nadie sabe hasta dónde puede llegar el mercado.

Estallaron dos burbujas

Casualmente, en el mundo parece registrarse una cruzada de los bancos centrales contra las criptomonedas, lo que ha desplomado a todas ellas, el bitcoin ha perdido más de 50 por ciento desde su nivel máximo; pude que no haya una conexión directa, de hecho, las criptomonedas no son un mercado formal en la inmensa mayoría del mundo, pero sus conexiones son una realidad.

Estalló la burbuja de las criptomonedas y también la de Wall Street. ¿Qué más sigue?

Por: Antonio Sandoval

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