Lo dijimos, Slim no será presidente; pero, hagámosle caso

Antonio Sandoval, analista financiero, eperto en sistemas de pensiones y mercados financieros

El pasado viernes el empresario más visible de México, Carlos Slim Helú atajó las especulaciones que lo colocaban como candidato presidencial, lastimosamente la mayoría los medios se fueron más por su dicho relativo al Terminator versus Negotiator, al referirse a Trump, que por su declinación presidencial.

En este sitio señalamos que Slim jamás será candidato ni presidente de México, porque simple y sencillamente no le interesa, y porque en el fondo sabe que luego de su trayectoria, a éstas alturas de su vida, lo último que desea es lidiar con una olla de grillos que le impedirían impulsar a México y llevarlo a donde quisiera, saben que perderían todos sus privilegios y eso, dicen los propios grillos, no se vale.

Slim dijo elegantemente que su vocación es empresarial, vaya que sí. ¿Para qué meterse en problemas tratando de explicar las otras causas que le impiden siquiera pensar en la posibilidad de vivir en los Pinos?.

En Estados unidos eligieron a un empresario, ¿porqué en México no?, además de que sería el empresario más importante y rico del país, dicen quienes insisten en algo que jamás sucederá y que solamente su propia visión anticipa.

La diferencia es que Estados Unidos es un país tan grande y desarrollado, que pueden aguantar a un empresario como Trump, recordemos que incluso esta nación ya tuvo como presidente a un actor (Ronald Reagan), y no le fue mal. La corrupción incluso en ese país es otra cosa, no decimos que sea buena, lo que sucede es que la corrupción sí llega a generar crecimiento y desarrollo, mientras que en México la corrupción es para que unos cuanto se enriquezcan, generalmente a costa del crecimiento y las inversiones.

A cambio de su declinación, Carlos Slim nos dejó varias recomendaciones que ojalá se tomen en cuenta.

Por ejemplo, recomienda leer antes de actuar, conocer lo que sucede y porqué sucede, incluso para poder anticiparse a posibles acciones, Trump es un negociador insistió una y otra vez a los colegas que muchas veces pareciera que no lo escuchaban.

Slim también dijo que el mejor muro es el empleo y las inversiones, pero no se lo dijo a Trump, el mensaje fue por enésima vez para nosotros los de este lado del río bravo. Especialmente para aquellos que hoy tienen en sus manos las riendas del país.

También, señaló que él está tranquillo, y que espera algunas acciones en los sectores en los que tiene negocios, para saber lo que sucederá. Igualmente dijo que es prácticamente imposible que se desmantelen de la noche a la mañana todas las instalaciones (fábricas) de empresas estadounidenses y que se vayan, eso no puede ser, ni será.

Tachó a Trump de “melancólico del pasado”, y expresó su confianza en que las cosas se vayan acomodando.

Slim dijo muchas cosas más, en el fondo lo que espera es que las autoridades nacionales se pongan a trabajar verdaderamente, les señaló que tienen el apoyo de los mexicanos, pero no necesariamente un cheque en blanco.

Carlos Slim se encuentra en ésta época de su vida concentrado en muchas cosas, pero sin lugar a dudas sigue capitaneando su nave, que en gran medida es el rumbo que sigue el país.

Slim no será presidente de México, lo decimos por enésima vez: No le interesa. Pero, mal haríamos en no hacer caso a lo que dice, ojalá y de verdad en los próximos años las políticas públicas construyan en México un muro de empleo e inversiones, y destruyan el muro actual que nos tiene en jaque a los mexicanos, el de la corrupción. Cuando eso suceda México estará preparado para tener un presidente empresario, verdaderamente honesto.

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